jueves, 19 de enero de 2012

El Renacimiento - Información General.

El Renacimiento

Trabajo realizado por la Prof. De Nigris

Se llama Renacimiento a ese período histórico artístico que se mezcla con la Baja Edad Media. Recordemos que la en la Baja Edad Media las ciudades empiezan a fortalecerse a causa de las debilidades de los feudos. Estos últimos se han visto obligados a vender su excedente de producción y eso ha provocado que comenzaran a desmembrarse. La actividad comercial empieza crecer y en las ciudades empieza a manejarse la moneda.

Florencia es la ciudad precursora de todo este movimiento comercial. Y es allí donde comienzan las tendencias artísticas que marcarán los fundamentos de la época. Pensemos en pintores como Leonardo, Miguel Ángel, Rafael, por mencionar los más conocidos.

El Renacimiento aparece como una época contrapuesta, en algunos aspectos a la Edad Media. En primer lugar, debemos destacar la figura del burgués, que aparece lentamente en escena. El burgués, que es el dueño de los medios de producción, aparece ligado a los artesanos y los comerciantes. Son aquellos que se han ido del feudo y comienzan a producir en las ciudades. Esta clase social insipiente y débil aún en poder político, comienza a ganar plata que le permite disfrutar de los placeres y comodidades que la vida puede brinda. Recordemos que en la Edad Media, esta idea de disfrutar de la vida en la tierra no estaba bien vista. El hombre debía prepararse para vida del más allá, llevando acá una vida de sufrimientos y de santidad. Así que los nuevos intereses del burgués se oponen a las creencias antiguas.

Lentamente, los ideas burguesas van adquiriendo espacio, y van desplazando las creencias planteadas por la religión, así Dios, si bien no pasa a un segundo plano, queda al mismo nivel que los intereses y deseos del Hombre, y por lo tanto la vida en tierra es tan importante o tal vez más, que la del más allá.
Esta nueva mirada del mundo debe ser avalada con algún sistema de valores, que permita evitar las repercusiones de un aparato inquisidor, que aún está fuerte. Ese sistema tiene que ser lo suficientemente admirado por la Iglesia como para que no exista oposición, y que a su vez promueva esa mirada humana que necesita el burgués. El sistema de valores más adecuado es el del mundo clásico, el que tenía la cultura greco-latina. Esta cultura promovía al hombre en su belleza, equilibrio y mesura. La belleza en el mundo griego y latino es aquella que el ojo humano puede captar en toda su dimensión. El culto de al hombre se da precisamente en esta cultura. Y a su vez, si sabemos algo de esta cultura es porque la Iglesia, que era quien preservaba los textos, la admiraba tanto, que los conservó. Así que, en el Renacimiento renace la cultura greco-latina.

Toda esta atmósfera en la que el hombre adquiere importancia, hace pensar en la posibilidad de que las emociones lleven a un desequilibrio, que podría ser nefasto para él. Así que, igual que en la cultura griega, se busca la mesura, y para dominar la emoción es necesaria la razón. Esta es una época donde la razón juega un papel crucial. Debe estar en equilibrio y armonía con la pasión, porque tanto una como la otra son naturales. Este es otro concepto importante: la naturaleza, que siempre ha de estar en relación armónica con el hombre.
Estas ideas que empiezan a imperar mueven al hombre a descubrir, buscar, investigar, a querer conocer. No es casual, que en España surja la conquista de América. Si bien en un principio no sabían exactamente lo que estaban descubriendo, es este afán el que los mueve. Con esto se abre una perspectiva nueva: hay un mundo desconocido para conocer, y hay una vida para hacerlo, que debo aprovechar.

Algunas líneas en el arte

Teniendo presente este clima humanista, podremos ver tanto en la pintura, escultura y literatura que la figura humana estará en el centro de la obra. Pensemos en la Gicconda o Mona Lisa, obra de Leonardo tan conocida, o también podemos ver esta impronta en el David de Miguel Ángel. Esta es la época de las Madonas, es decir la época en la que se pintan toda clase de madres con sus niños en brazos, a semejanza de la Virgen María. Podemos ver que el motivo religioso no desaparece, sino que persiste, pero cambia la forma en que se pinta. En la Edad Media las pinturas eran motivos religiosos con un fin didáctico, enseñar sobre pasajes de las Escrituras. Ahora no se busca ese propósito, sino deleitar. Por eso la pintura comienza a preocuparse de otros detalles. Lo mismo pasa en la literatura, donde ya no hay un fin de enseñanza moral tan marcado, y comienza a darse paso a temáticas donde el hombre pueda expresar sus emociones, siempre en perfecta armonía y equilibrio.

Junto con los motivos religiosos, aparecen los motivos paganos. Ahora se pinta, además de las vírgenes, a las diosas griegas y latinas, o a los mitos de esa cultura. De la misma forma, las referencias a esos mitos se hacen patentes en la literatura.

La armonía y el equilibrio pasan a ser elementos fundamentales en la literatura y la pintura. Nada debe ser desproporcionado, nada debe mostrarse excesivamente apasionado, todo debe ser agradable al ojo humano. Por lo tanto, siendo el hombre un ser simétrico, es lógico pensar que todo lo que a sus ojos se presente debe también ser simétrico, porque eso mantiene el equilibrio y la armonía. Y esa armonía debe ser natural. Por eso el arte renacentista hace siempre referencia a la naturaleza. Las pinturas están cargadas de elementos naturales, y en la literatura, la naturaleza acompaña armónicamente el proceso de los hombres.

Esta época cargada de vitalidad, hace que los colores tengan brillo y luminosidad, y por lo tanto sean más vivaces que en la Edad Media que gustaba de la sobriedad en todas las cosas. A pesar de la vivacidad, nunca debe perderse el matiz de lo natural, así que esos colores serán equilibrados, y nunca agresivos al ojo humano.

Por último, nos referiremos a ese deseo de descubrir. Esto se traduce en la pintura en el descubrimiento de la perspectiva. La pintura empieza a preocuparse mucho por el fondo del cuadro, mostrar ese mundo que puede estar más allá. Si miramos la Giocconda, vamos a ver que detrás de la figura humana hay un campo, vital, inmenso, que se pierde en el horizonte. Esto traduce el sentir de una época. En la literatura aparecerá el movimiento tanto sugerido, como plasmado en juegos de palabras o en imágenes metafóricas.